jueves, 22 de diciembre de 2011

Un remador del rock

A los 19 años vivió un éxito fugaz con su grupo Cosméticos en los 80. Actualmente, Julio Breshnev toca en Vetamadre hace más de quince años. Hace meses lograron su pico más alto abriendo para Aerosmith. Cómo mantenerse en el camino de la música a pesar de no vivir de eso.

La mayoría de las personas cuando se cruza a alguien por la calle lo saluda agitando la mano. Él no. Te ve de lejos y levanta la mano también, pero te hace cuernitos. Los cuernitos del rock. Esos que popularizó el gran Ronnie James Dio, gracias a que su abuela le enseño que de esa manera se alejaban las malas vibras. La mayoría de las personas también tienen entrevistas de trabajo. Él tiene zapadas en salas de ensayo en donde el CV se ve en carne propia.
Tampoco todo el mundo es un músico con más de veinticinco años de trayectoria, ni tiene una banda con seis discos editados. Tampoco todo el mundo lo conoce, porque su grupo lleva la etiqueta de banda de culto, esa que se usa para aquellas que son un secreto bien guardado a punto de explotar pero que nunca se sabe cuándo.
Él es Julio Breshnev. Edad: 46 años Profesión: cantante y guitarrista.
Junto a Coca Monte, Federico Colella y Martín Dejean hace más de quince años que comandan Vetamadre, una banda de rock alternativo que cuenta con cinco discos de estudios y uno en vivo, nominado como mejor producción del año para los premios Gardel 2008. En 2010 sacaron Otroviaje, un disco que marca una nueva etapa en el grupo con un sonido poderoso y melódico al mismo tiemp. A fines de 2011 se encargaron de telonear nada más y nada menos que a Aerosmith en el Estadio Único de la Plata.
Y ahí estaba Julio Breshnev. Parado en el medio del escenario con su Gibson SG colgando, moviendo sus brazos, girando sus ojos de lado a lado y clavándose en el público. Ahí estaba el cantando para casi 25000 personas teniendo en cuenta la hora que era, con su chiva kilométrica y su pelo por los hombros enmarañado moviéndose con el viento. Ahí estaba Vetamadre, tal vez, en uno de los puntos más altos de su carrera.
Vetamadre se cruzó en la vida de Julio Breshnev allá por fines de los 90. La historia dice que lo llaman de The End, una de las principales bandas tributo a Pink Floyd del país, para ocupar el lugar de cantante. Breshnev aceptó cantar, pero advirtió que sería por un corto lapso de tiempo. En un show en Mar del plata, se encontraban haciendo el sonido del recital Coca Monte, bajista de Vetamadre y Miguel Andrieux, primer guitarrista de la banda. “Este es nuestro cantante Miguel. Este es el cantante de Vetamadre”, le dijo Coca. Casi un año después, Julio se encontraba actuando en una obra en el teatro Lola Membribes. El sonidista era Miguel Andrieux. Charlaron y lo invita a zapar con el grupo. Y el acepta.
Pero esa misma semana también había recibido otra propuesta. “Justo cuando me buscan también me llamaron de Club Gong, un grupo de reggae que tenía un cantante jamaiquino que se había ido. Era la banda de Ale Perico, el primer bajista de los Pericos. Esa semana me fui a los dos ensayos. Pero de la misma manera que no quería una banda tributo, tampoco quería una de reggae, por más que me gusta el género. Ale Perico, me decía ‘pero te vas a ir con Vetamadre, no los conoce nadie. Nosotros tenemos contrato con una discográfica’. Pero bueno, ahora sí que a Club Gong no los conoce nadie”, cuenta entre risas Breshnev.
“Cuando lo vi cantar pensé que tenía que ser el cantante de la banda. Es un músico muy talentoso y un letrista genial. ¡Una persona maravillosa! Fue un regalo que me dio la vida compartir este camino con él”, cuenta Coca Monte.
No todo fue color de rosa durante su ingreso. Al poco tiempo que entró se fue Omar Possemato, percusionista y después Miguel Andrieux dejaría la banda. “Entré con tanta energía que se generó toda una cosa. El percusionista (Possemato) se fue al poco tiempo que entré. Después yo me rapé la cabeza. Estaba con esta idea de una banda de rock a pleno, y el violero (Andrieux) pensaba que yo tenía otra onda y se bajó. ‘Nunca vamos a ser exitosos’, nos dijo. Probamos varios guitarristas hasta que terminé yo tocando”, relata.
Tal vez, ese éxito del que les hablaba Andrieux, le llegó a Julio de manera inesperada. Pero para esclarecer el tema, primero lo primero. Breshnev además de tocar en Vetamadre, conduce el programa Rewind In Concert en MuchMusic, supo conducir ciclos en la difunta radio Kabul, formó parte del coro del programa Fax de Nicolás Repetto y también graba jingles. Uno de los que le tocó grabar fue “Tanta gloria, tanto fútbol”. La publicidad de Quilmes para el mundial de fútbol 2002 que se escuchó hasta el hartazgo en todos lados. El teléfono de Breshnev no paró de sonar con propuestas para regrabar el tema, hacer playback en televisión e ir a las radios, pero él se negó rotundamente en todo. “Tocar Tanta gloria tanto fútbol al programa de Tinelli no hubiera estado bueno, por más que eso me hubiera puesto en otro lugar como artista, cosa que no creo. Son esas decisiones que después estas orgulloso de haberlas tomado”, asegura. “Veo que en muchos años de mi vida, me ‘prostituí’ haciendo esos trabajos que siempre me resultaron sencillos y es guita fácil. Ahí es donde muchas veces me pregunté qué estoy haciendo. Pero, ¿acaso voy a estar laburando en una tintorería?”.

Breshnev vivió casi toda su infancia en Olivos. Asegura que no viene de familia de músicos, pero que ya de chico se imaginaba siendo cantante. La idea se afianzó todavía más cuando la vida lo cruzó con el disco Nursery Crime de Genesis. “Cada vez que lo encuentro en algún lado lo quiero comprar. Es un disco que hablaba de cosas nuevas. Me acuerdo que apagaba la luz de mi cuarto y me ponía a escuchar eso, King Crimson, Queen”, relata.
En el colegio era el “pibe que tocaba la viola” y cantaba temas como Wish You Were Here de Pink Floyd, San Francisco y el lobo de Serú Girán o Aprendizaje de Sui Generis. En cuarto año del colegio cantó en una fiesta de fin de año y una persona que estaba en el lugar le vio condiciones como para grabar un disco. Comenta que tiene un amigo que trabaja en una discográfica y que le va a presentar la idea. “Le cuento la propuesta a mi profesor de guitarra y él me dice: ‘pero no sabía que querías tocar en una banda, yo estoy armando una pero me falta el cantante. Te aseguro que si venís conmigo en un año grabamos nuestras propias canciones’. Para mí fue buenísimo, tenía 19 años y un disco grabado en una compañía discográfica. Estábamos en la misma compañía que Virus, Suéter y muchas otras bandas”, relata Breshnev.
La banda se llamó Cosméticos y lanzaron su primer disco en 1985. El álbum incluía un tema que se llamaba Hu-na-na que se volvió un hit. Ahí empezaron las giras, los autógrafos, los gritos ensordecedores y las fanáticas. “Me acuerdo una vez que estábamos saliendo de un show y yo usaba los jeans rotos en las rodillas. Una mina me enganchó del jean y de repente eran como cinco o seis que me empiezan a agarrar y atino a gritarle al plomo: ‘Freddy, Freddy sacame’. Justo me escucha y me rescata de ahí. Me terminaron llevando a una oficinita en donde pasaban las chicas y me daban un beso. Las saludaba una por una. Imaginate tenía 19 años, era genial”.
Pero la magia de Cosméticos se terminó con un segundo álbum que no funcionó tan bien como el primero y entre idas y venidas se disolvieron. En el interín Julio saco un disco solista, marcado por el fin de una relación llamado Tentaciones. Ya a principios de los 90 decide dar un cambio de página e irse a estudiar música a Estados Unidos. “Yo había hecho una guita con Cosméticos. Vendí el auto y me fui a Estados Unidos a estudiar música. Allá descubrí otra escena y también que no todo lo que brilla es oro. En Los Ángeles hay un montón de músicos de todo tipo, pero vos tocás algo un poco distinto y ya todos te miran. La verdad pegué mucha onda con Los Ángeles, pero la circunstancias de la vida me hicieron volver a Buenos Aires”.
Ya de vuelta en el país trabajó en el programa Fax de Nicolás Repetto, estuvo en el Rocky Horror Show y después vino Vetamadre. “Definitivamente la banda de mi vida”, asegura.
Mantener una grupo en el circuito de rock porteño de manera independiente por más de 15 años no es nada fácil. Sin ir más lejos, muchas de las bandas contemporáneas a ellos tiraron la toalla y se cansaron de pelear contra una industria que da muy pocas oportunidades. Grupos como Sancamaleón, Interama, Entre Ríos o Bauer son una muestra de ello. “Para Otroviaje (su último álbum) fue uno de esos momentos en donde llegamos a plantearnos que si esto no funciona, hasta acá llegamos. Por eso dijimos si hacemos un disco más vamos a hacerlo buenísimo y a hacer una música que nos resulte irresistible”, cuenta Breshnev. “Lo hicimos con mucha entrega, con mucha concentración, apuntando siempre para el lugar que más o menos queremos ir. Salió el disco y la Rolling no sacó ni una mini reseña del disco. Pero si salimos en todos los diarios y fuimos tapas de todas las revistas under. Y eso es buenísimo, porque fuimos creando una base muy sólida, ya no sos una nota más, sos la tapa y es algo que no pautas con nadie. Es como el Facebook de Vetamadre, tenemos alrededor 3000 personas que nos siguen, para muchos será muy poco. Pero es mejor tener esos tres mil reales que once mil ficticios y terminar siendo una de esas bandas que desaparecen de la noche a la mañana”, asegura.
Escalón por escalón el grupo fue ganando un nombre, acumulando kilómetros y anécdotas por cada rincón recorrido por el país. “Una vez con Julio y toda la banda paramos en una parrilla de la ruta a almorzar. Estábamos planeando hacer nuestro tercer disco, de repente mencionamos que una de las canciones debía ser ‘más punk’ y la moza que nos atendía nos dice ‘¿Más pan? Enseguida les traigo’. Calculo que nos reímos todo el almuerzo y más”, rememora Coca Monte.
Los planteos y las dudas acerca de seguir haciendo música o no siempre están. Pero ahí es cuando la pasión por hacer lo que uno quiere termina ganando sobre todo lo demás. “Hay veces que decís ¿qué significa esto? No vivís de la música ni sos una figura conocida, pero bueno te da el placer de que cada vez que me encuentro con alguien en la calle y me saluda siempre es con un respeto y una admiración muy grosa. ‘Uy, Julio boludo, me encanta lo que hacen, los temas que escribís’. Y cuando laburara en Fax, me gritaban ‘Faaax faaax’. Es distinto, si vivís de la pavada, bancate la pavada. La música te da eso, una devolución que no se puede comprar con nada, que es muy gratificante”, asegura.
Julio también cree que los altibajos en la carrera de la banda se deben a varias circunstancias como la distancia entre un disco y otro o con los tiempos de la industria en determinados momentos. “Igual es tan difícil, porque el momento en el que va más gente a tu shows pensás que es el momento para cerrar con una discográfica y si lo hacés, la mayoría de la gente que te va a ver va a decir que te vendiste”, explica.
¿Qué implica venderse para ciertos sectores de la música independiente? Firmar con una multinacional, dejar de ser independiente y por eso engañar tus principios. Lo que convierte a la banda en parte del engranaje de la industria.
¿Qué es venderse para Julio Breshnev? “Hacer algo que no querés para ser exitoso, tener plata o garchar minas. Creo que el contrato con el diablo es grabar una canción que no te gusta y que esa canción sea exitosa. Nosotros nunca vamos a ser esos de los que salen en la radio y dejan de hacer su música. Mirá a REM, sacaron Losing My Religion y es su tema insignia pero no dejan de hacer su música y lo que son”.
Hoy la vida de Julio gira alrededor de sus dos pasiones: Vetamadre y su hija recién nacida, Mia. Fue padre por primera vez a los 46 años y se enteró que su pareja estaba embarazada antes de salir a tocar en Mar del Plata. “Hoy la veo y nada me enamora más, voy a todos lados, a cada estudio. Quiero estar todo el tiempo con ella, ya estoy escribiendo unas cositas también así que algo aparecerá de eso”, cuenta.
¿Vetamadre haciendo canciones de cuna? Parece raro, pero uno nunca sabe…

2 comentarios:

Agustín dijo...

Te felicito man, la verdad que un gran artículo. Saludos de un Atilio.
Felicidades.
Agustín

Guillermo dijo...

Que buena banda por favor... De lo mejor de Argentina, y que algun dia este secreto se haga mas conocido... Sus letras, melodias...