viernes, 14 de octubre de 2011

El quinto Beatle

Los productores tienen un papel cada vez más fuerte en el sonido de una banda. A qué se dedican y cómo es el trabajo de las personas que dirigen la creación de un disco.

Por Felix Ramallo

Puede sonar anticuado o hasta romántico. Pero agarren su disco preferido. Ábranlo. Saquen el librito y vayan a las últimas páginas. Es probable que una maraña de créditos y agradecimientos llenen las hojas. Busquen donde dice “Producido por”. Anoten ese nombre, porque tiene mucho que ver en el resultado final del álbum.
No por nada muchos reconocen como el quinto Beatle a George Martin, su mítico productor. Es que muy pocos lo deben notar pero el trabajo de estos hombres cumple un rol fundamental en el sonido de un disco. “Es como ser el capitán de un barco, sos el responsable de llevar adelante un proceso creativo. Para eso tenés que tener el respeto y la credibilidad de los músicos con los que trabajás”, explica Matías Méndez, más conocido como El Chávez, productor de Gustavo Cordera, Sancamaleón, Andando descalzo, entre otros. “Es un mix musical y psicológico”, añade el ex baterista de Árbol.
Aunque parezca raro, es vital que se mueva el diván al estudio de grabación. “Uno está a cargo de lo artístico y de lo emotivo también. Hay mucho afecto cruzado. Todos tienen su visión de la música y de su instrumento. Si bien en cada banda hay como un líder, hay que escuchar a todos. Una idea buena puede salir de cualquier integrante”, comenta Juanchi Baleirón, cantante y guitarrista de Los Pericos y productor de varios de los principales discos de los últimos años como “Sistema nervioso central” de Estelares o “El mamut” de Massacre. “La línea entre ser más productor que psicólogo es flexible y firme a la vez. Contenedora pero adaptable. Yo estudié psicología y tengo una visión empapada y conocimiento básico. Pero la experiencia pesa mucho en estos temas”, agrega Baleirón.

La relación entre productor y banda también puede ser conflictiva. Muchos egos juntos luchando por una creación personal, sumado a un tercero que entra, opina y dirige, parece ser la ecuación perfecta para un potencial caos. Pero esto es parte del juego. “Básicamente ese es mi rol , ser el 'de afuera', el que tiene una visión más objetiva de lo que está pasando. La banda que decide llamar a un productor está abriendo el juego a un actor externo , es el abc”, sostiene El Chávez.

Por el contrario, Manza Esaín, lider de Valle de Muñecas y productor fetiche del nuevo indie argentino (Les Mentettes, Coiffeur, entre otros) no adopta una posición distante. “En general, trato de opinar como si fuese un integrante más del grupo, no de imponerme ni de dejar todo en manos de la banda”.

El trabajo de producción de un disco implica una entrega total. Lejos de los horarios de oficina, dentro el estudio el tiempo es un concepto que no existe. “Yo no miro el reloj, es todo el día”, resume Baleirón. “El trabajo es con dedicación total. Por eso cuando me involucro lo hago con el corazón, porque me gusta y el poco tiempo que tengo lo quiero poder dedicar por completo”, explica. Al ser un trabajo tan arduo, la elección de la banda a producir no es casual. “Hacer un disco lleva mucho tiempo y muchísima energía, así que si no hay onda con la banda es una pesadilla. Por eso elijo bandas que, más allá de que suenen bien o mal, me parezca interesante lo que generan”, comenta El Chávez.

Cada productor tiene sus métodos para empujar al artista a dar lo mejor de sí y conseguir el mejor disco posible. Pero, ¿qué características no pueden faltarle a un productor? “Haber escuchado mucha musica y haberla analizado conciente o inconcientemente es primordial”, afirma Esaín. “Conocer los medios técnicos con los que se trabaja también. Saber escuchar, tener tacto para saber cuando hablar y cuando callar, y para darse cuenta si el artista ya dio todo lo que tenia para dar o si hay que empujarlo un poco más”, agrega el líder de Valle de Muñecas. Para Baleirón, el productor debe ser “completito”. Eso no implica que debe tener “un conocimiento enloquecido de música y de arreglos. Hay que saber tercerizar también, buscar un ingeniero de confianza en caso de no poder hacer uno mismo el trabajo. El productor tiene que tener la visión macro. Ingenieros hay muchos buenos, repertorios también. Vos tenés que poder sacar lo mejor de la banda”.

De eso se trata el labor de los productores. De potenciar a un grupo, de llevarlos hasta el límite. Para algunos no son más que ese nombre que aparece en las últimas hojas de los discos, para otros son grandes figuras a las que le rinden culto cada vez que apretan play.