lunes, 19 de septiembre de 2011

Red Hot Chili Peppers: ¿la guitarra no se mancha?

Los Red Hot Chili Peppers se presentaron en River con Josh Klinghoffer como guitarrista y demostraron que lo que importa son las canciones.

Foto: www.rollingstone.com.ar

Dicen que toda crisis esconde una oportunidad. Así parecen tomarlo los Red Hot Chili Peppers, que tras la segunda partida de John Frusciante, reclutaron a Josh Klinghoffer como su nuevo guitarrista. Un nombre que puede sonar poco conocido pero con un CV envidiable, sino pedir referencias a Beck, PJ Harvey y al mismísimo Frusciante, tocó con el en casi todos sus discos solistas y hasta grabaron un EP a dúo.
Con esta formación y con disco nuevo a cuestas, los californianos se presentaron por quinta vez en el país en el estadio de River Plate.
En escena se notan los años que tienen en el rubro. Flea debe tener un master en rock de estadios a esta altura. Corre de acá para allá, salta descontroladamente y es dueño de un virtuosismo envidiable a la hora de tocar el bajo. Chad Smith es un baterista duro, de esos que toda banda de rock debería tener.
Anthony Kiedis no pasó desapercibido con sus ya clásicos bailes exóticos. Cantó bastante mejor que en anteriores oportunidades y a pesar de algunos pifies en las letras tuvo una buena actuación. El último integrante, donde todos los ojos se posaron expectantes, cumplió muy bien con su rol. Pero no el de reemplazar a Frusciante, sino el de ser Josh Klinghoffer.
Con él las guitarras no mandan. Pasan a ser un recurso más de la canción y no un protagonista excluyente. De hecho, a muchos de los solos les faltó fuerza y tal vez apretar más seguido el pedal de distorsión. Ganaron en prolijidad pero perdieron en potencia.
Abrieron con la nuevita “Monarchy of Roses” pegada a “Can't Stop” y desatando el primer gran pogo de la noche. La respuesta del público era notablemente menor para los temas nuevos en comparación con los clásicos, salvo excepeciones como en el corte de difusión “The Adventures of Raindance Maggie” o “Look Around”.
Promediando la mitad del show apareció lo mejor del repertorio. La inesperada “Blood Sugar Sex Magik” encantó a los más fanáticos, el cover que grabaron en Mother's Milk de “Higher Ground” de Stevie Wonder descontroló a todo el público y para cubrir la dosis necesaria de hits sonaron “Californication” y “By the Way”.
Para la hora de los bises, volvieron sin causar mucho revuelo con “Dance, Dance, Dance”, para después descargarse con “Parallel Universe” y despedirse con “Give It Away”, su primer gran éxito.
No hubo gritos desesperados pidiendo el regreso de Frusciante, solo comentarios por lo bajo sentenciando lo que ya todo sabemos, que con él era otra historia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Dada las serias dudas que me dejo el recital en cuanto al sonido, averigue y al parecer, las planchas para cubrir y poder mantener el cesped en buen estado, fueron de un grosor mucho mas grande de lo normal por lo cual se perdió gran parte de la potencia del sonido de river.