viernes, 30 de septiembre de 2011

Songs for an Imaginary Film, el nuevo disco de Les Mentettes

Ya lo cantaron Los Beatles hace más de treinta años, pero hasta el día de hoy sigue siendo una máxima universal. Son diez temas que hablan de (des)amor, de experiencias, de sensaciones, de pensamientos que todos alguna vez tuvimos. Ahí radica el fuerte de Songs for an Imaginary Film, el nuevo disco de Les Mentettes. En hacer canciones simples en las que la mayoría de las personas se puedan sentir identificadas, tal vez lo único que dificulta esto es el hecho de que estén cantadas en inglés. De todas formas, las melodías no tienen idioma.



lunes, 19 de septiembre de 2011

Red Hot Chili Peppers: ¿la guitarra no se mancha?

Los Red Hot Chili Peppers se presentaron en River con Josh Klinghoffer como guitarrista y demostraron que lo que importa son las canciones.

Foto: www.rollingstone.com.ar

Dicen que toda crisis esconde una oportunidad. Así parecen tomarlo los Red Hot Chili Peppers, que tras la segunda partida de John Frusciante, reclutaron a Josh Klinghoffer como su nuevo guitarrista. Un nombre que puede sonar poco conocido pero con un CV envidiable, sino pedir referencias a Beck, PJ Harvey y al mismísimo Frusciante, tocó con el en casi todos sus discos solistas y hasta grabaron un EP a dúo.
Con esta formación y con disco nuevo a cuestas, los californianos se presentaron por quinta vez en el país en el estadio de River Plate.
En escena se notan los años que tienen en el rubro. Flea debe tener un master en rock de estadios a esta altura. Corre de acá para allá, salta descontroladamente y es dueño de un virtuosismo envidiable a la hora de tocar el bajo. Chad Smith es un baterista duro, de esos que toda banda de rock debería tener.
Anthony Kiedis no pasó desapercibido con sus ya clásicos bailes exóticos. Cantó bastante mejor que en anteriores oportunidades y a pesar de algunos pifies en las letras tuvo una buena actuación. El último integrante, donde todos los ojos se posaron expectantes, cumplió muy bien con su rol. Pero no el de reemplazar a Frusciante, sino el de ser Josh Klinghoffer.
Con él las guitarras no mandan. Pasan a ser un recurso más de la canción y no un protagonista excluyente. De hecho, a muchos de los solos les faltó fuerza y tal vez apretar más seguido el pedal de distorsión. Ganaron en prolijidad pero perdieron en potencia.
Abrieron con la nuevita “Monarchy of Roses” pegada a “Can't Stop” y desatando el primer gran pogo de la noche. La respuesta del público era notablemente menor para los temas nuevos en comparación con los clásicos, salvo excepeciones como en el corte de difusión “The Adventures of Raindance Maggie” o “Look Around”.
Promediando la mitad del show apareció lo mejor del repertorio. La inesperada “Blood Sugar Sex Magik” encantó a los más fanáticos, el cover que grabaron en Mother's Milk de “Higher Ground” de Stevie Wonder descontroló a todo el público y para cubrir la dosis necesaria de hits sonaron “Californication” y “By the Way”.
Para la hora de los bises, volvieron sin causar mucho revuelo con “Dance, Dance, Dance”, para después descargarse con “Parallel Universe” y despedirse con “Give It Away”, su primer gran éxito.
No hubo gritos desesperados pidiendo el regreso de Frusciante, solo comentarios por lo bajo sentenciando lo que ya todo sabemos, que con él era otra historia.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Florencia Ruíz: Música sin fronteras

Florencia Ruíz acaba de lanzar Luz de la noche. Fue editado en Japón, México, EEUU y Argentina al mismo tiempo. Cuenta con invitados como Hugo Fattoruso y Ariel Minimal.

“Me siento con la guitarra y busco la canción, la llamo. A veces viene y otras no”. En este caso fueron 14 las canciones que dieron el presente y terminaron en Luz de la noche, el nuevo disco de Florencia Ruíz. Un álbum que se aleja de los climas intimistas que ofrecen sus anteriores trabajos y se anima a un sonido más grandilocuente. “Luz de la noche tiene sus momentos de intimidad pero está concebido desde la apertura”, explica la cantautora. Este cambio lleva la marca registrada en la producción y los arreglos de Carlos Villavicencio. Un nombre que puede sonar desconocido para muchos pero que se repite en los créditos de varios discos fundamentales de rock nacional como son “El amor después del amor” y “Circo Beat” de Fito Páez, “La hija de la lágrima” de Charly García o en “Los ojos” de Luis Alberto Spinetta.
“Fue un sueño hecho realidad trabajar con Villavicencio, compartir tanto tiempo y observar sus modos de encarar los arreglos, la producción y la dirección. Fue un crecimiento a todo nivel. Alentándome siempre a componer, a estudiar y a buscar una nueva canción. Sin dudas trabajar con él cambió mi vida y mi música para siempre”, sentencia la cantante.
En una primera instancia, Ruíz había planeado un disco de unas doce canciones para grabar prácticamente en vivo. “La idea era un trabajo de guitarra y voz”, aclara. Al enseñarle las canciones a Villavicencio, de esas doce solo quedaron cuatro y el resto fueron compuestas durante el 2009 antes de entrar al estudio.
El otro gran aporte del disco viene de la mano de varios “músicos geniales”, como le gusta calificarlos. El uruguayo Hugo Fattoruso aporta su piano, Jaques Morenbaum su cello y Ariel Minimal, su coequiper en lo que fue esa aventura llamada Ese impulso superior, participó con su guitarra, entre otros artistas.
La suma de todos estos factores generó un álbum que atraviesa las fronteras tanto musicales como geográficas ya que este disco fue lanzado simultáneamente en Japón, Estados Unidos, México y Argentina.
Internet tiene mucho que ver en todo esto. Aunque ella considere que está siempre pasos atrás en materia tecnológica sostiene que las redes sociales son muy importantes para la difusión. “Me interesa la accesibilidad y me gusta el contacto que permiten. Por ahora no escucho música de otros en Internet ni me bajo discos pero se que están ahí, al alcance de la mano y eso me atrae”.
Precisamente, durante su segunda gira por Japón en mayo pasado abrió un blog (florenciaruizmusica.blogspot.com) a modo de diario online, en donde relataba sus distintas experiencias por tierras niponas.

- ¿Cómo es tocar para un público con una cultura tan diferente como la japonesa?
- Es un regalo de la vida, de la música. Una experiencia única. El público japonés es totalmente abierto y receptivo y se entrega a la experiencia musical.

- ¿Qué diferencias notás con el público argentino?
- No me gusta comparar y además creo que en este caso es imposible, hay una distancia muy grande entre oriente y occidente. La música une y construye lazos muy fuertes y es genial tener tantos queridos amigos allí y tanta gente esperando mi obra.

- ¿Qué expectativas tenés con este disco? ¿Dar un salto, ya sea en público, difusión, etc?
- Siempre se espera lo mejor y sería buenísimo que llegara a la mayor cantidad de gente porque creo que es un trabajo hermoso y accesible. Mi deseo primero fue dar un paso como música y compositora de canciones. Relacionarme con los músicos referentes para mí y aprender con ellos. Por ahora me ha generado muchas alegrías y creo que todavía se puede hacer un trabajo de promoción y difusión. Los discos cuentan con ese beneficio, tienen todo el tiempo a su favor y además este trabajo tiene cuatro ediciones.

- ¿Cómo tomás que temas como Todo dolor o Naves, del disco Mayor, podrían haber sido grandes hits radiales pero por la poca difusión terminan siendo pequeñas joyas del under?
- Nunca me propuse hacer un hit radial ni estar a la moda. Mi deseo es ser buena música y mantenerme buscando siempre. Por otro lado pienso que no se si podría ser un hit radial una canción llamada “Todo dolor” u otra llamada “Naves”. Al menos, no para los cánones de la radio. Ambas son hermosas canciones, muy queridas por mí y me han dado bellos momentos. En “Todo dolor” participan Hugo Fattoruso y Jaques Morelenbaum. Un lujo increíble, una confirmación de estar en el camino correcto.

- ¿Es posible la realización de otro disco del dúo Minimal-Ruiz?
- Siempre está abierta la posibilidad. Por ahora estamos abocados cada cual a lo suyo pero la amistad y las ganas de armar algo juntos siempre están latentes. Me encantaría hacer discos con varios músicos, es una instancia de crecimiento y de aprendizaje muy importante para todo músico. Un hombre solo no puede hacer nada.

Escuchá "El futuro, Flor" de Luz de la noche: