martes, 5 de octubre de 2010

Rock de estadios: ¿que en paz descanse?


Serú Girán, Soda Stereo, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, La Renga, Los Piojos, Bersuit Vergarabat y la última Los Fabulosos Cadillacs. Esas son las bandas nacionales que tuvieron un recital propio en la cancha de River Plate. Spinetta se metió en el túnel del tiempo y revivió a todas sus bandas en un histórico show en Vélez, en el mismo lugar se dio el retorno de Charly García a los escenarios luego de su rehabilitación por consumo de drogas.
Con excepción de La Renga todas las bandas que tocaron en el Monumental hoy ya son parte del pasado. Spinetta y Charly, al margen de su incuestionable genialidad, son historia viva del rock nacional, pero justamente: historia. ¿Qué pasa con las bandas nuevas? ¿llegará alguna a convocar semejante cantidad de público?
Por excepción de una o dos, no lo creo. Contrario a lo que muchos piensan, yo no creo que el rock murió, ni que no hay nada nuevo. Yo creo que sí, que hay cosas geniales que van a lograr una posición más predominante en la industria pero no creo que logren semejante popularidad.
De las bandas grandes de la generación '00 solo está Catupecu Machu y desde un poco más atrás en el tiempo, Divididos. Esas dos ya hoy son cabeza de cartel y calculo que son las que más chances tienen de dar ese paso gigante.
Las Pastillas del Abuelo son tal vez la excepción que nombraba antes. Tienen todo lo que necesitan para esto, hacen grandes canciones, son de barrio, tienen ese tinte popular. Sin ir más lejos hoy ya llenan el Microestadio de Argentinos Juniors con los ojos cerrados. El Bordo también esta creciendo a pasos agigantados pero ¿cuál será su techo? Ya lo veremos.
En el under hay muchas bandas que están por despegar y pasar a las grandes ligas, pero justamente desde las raíces ya se ve que el mercado esta más atomizado que nunca, hablando en materia económica. El mató a un policía motorizado, Banda de Turistas, Los Natas, Vetamadre, Pez, Sancamaleón, Lisandro Aristimuño y un sinfín más son bandas que están en el momento justo para dar el salto que falta debido al cambio generacional que se esta dando en la industria. Pero, justamente, estas bandas no son para cualquier oído, son excelentes pero no son de lo que se conoce como rock de estadio.
Otro ejemplo podría ser Estelares, la banda platense cada día crece más, las críticas que reciben no pueden ser mejores y sus canciones tienen garantía de calidad asegurada pero su música tiene un techo.
La mayoría de los artistas nombrados anteriormente son de nicho, de uno en crecimiento, bastante grande, pero no tienen perfil de estadio.
Sumado a la parte artística, el rock de estadio ahora tiene una nueva traba. La legalidad de los mismos está puesta en duda, los vecinos de Nuñez no pueden vivir cada vez que hay un recital en River y en la Ciudad no hay ningún otro lugar que logre albergar tanta gente y con fácil acceso. El Club Ciudad de Buenos Aires y el mítico Obras ya no están habilitados para dar conciertos desde fines del año pasado. La cuestión ambiental es importante también, habrá que ver que medidas se toman o si se crea algún lugar con buenas condiciones para dar espectáculos de buena calidad.
Estamos ante una etapa de cambio, de un rock más pluralista donde por ahí ya no resalten tres o cuatro bandas sino que tal vez tome más importancia una movida cultural o un género. Pero ya lo dijo el gran Luis Alberto, no todo tiempo por pasado fue mejor. Mañana es mejor.

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