lunes, 13 de julio de 2009

En contra del torrente

Vetamadre se presentó en Niceto Club en un gran recital a base de excelentes covers, gran sonido y lo más importante, buenas canciones.

A PESAR DE TODO. "No sabíamos si tocar o no, pero teníamos muchas ganas y decidimos que lo mejor era dar info de la gripe a la gente y cuidarse", comentó Julio Breshnev, cantante y guitarrista de Vetamadre

“Pásenla bien y lávense las manos”. Que mejor frase que la que disparó Julio Breshnev, desde el escenario para retratar la situación vivida. Entre frío y alcohol en gel, Vetamadre tocó en un Niceto bastante lleno considerando la situación actual del país.
Los recitales de Vetamadre se suelen destacar por la variación de sonidos y ambientes que logran, pasando de la intensidad a la tranquilidad entre tema y tema. “Letargo” fue la canción elegida para abrir la noche, seguida sin respiro por “Lluvia Cósmica” como para empezar a calentar el recinto.
El primer cover de la noche llegó más temprano de lo esperado, cuando la batería empezó a sonar y las caras de los presentes que mordían sus labios o giraban sus cabezas sin poder creer que lo que estaban escuchando era “Weird Fishes” de Radiohead, uno de los mejores temas de su último disco In Rainbows.
“Torrente”, de su tercer disco Veratravés, es tal vez una de las mejores canciones que representa el estilo de la banda y eso se nota también en su público, quienes responden cantando a viva voz su estribillo, casi queriéndole robar el puesto a su cantante y guitarrista, Julio Breshnev. El conjunto presentó también “Nombre”, un tema de su futuro disco con una gran letra que reza: libertad/ese es mi nombre.
Aproximadamente en la mitad del show, la guitarra acústica tomó el lugar de la SG para dar lugar a la sentida “A través", la mística “Sueño circular” y la oscura “Para qué”, con un coda en donde el bajo de Coca Monte, los sintetizadores de Marín Dejean, la batería de Federico Colella y la guitarra de Breshnev se fusionaron en un mantra sonoro que deja perplejo a cualquiera.
Como si todo esto fuera poco, el segundo cover de la noche fue “Interstate Love Song”, himno de los recientemente reunidos Stone Temple Pilots. Pichu Serniotti, ex – guitarrista de Cabezones y actual cantante y guitarrista de Quedate Así, sumo su guitarra para “Rara puerta” y Luis Volcoff, productor artístico de Vetamadre y bajista de Quedate Así, se adhirió para “Ruido del mundo”, “el tema que tal vez más les gusta”, como comentó Coca Monte.
“Nada el tiempo” fue el tema encargado de cerrar la noche y de dejar a todos los presentes con ganas de más. Las luces del local se prendieron, para dejarnos en claro que el recital terminó. Cada uno marcha a su destino, aunque con una imagen atípica: la mayoría refregándose las manos con alcohol en gel.

A continuación un video de "Ruido del mundo" en vivo en Niceto Club:


viernes, 3 de julio de 2009

Cambia, todo cambia

Las tecnologías avanzan y el mundo de la música no se queda afuera. Mp3, Myspace, Itunes y derechos de autor en la era digital.

RENOVACIÓN. Los Ipods, símbolos de una nueva era.

Ninguna persona de más de 60 años hubiera imaginado que existiría algo como Internet, ni que esos discos de vinilo que escuchaban en sus tocadiscos hoy son como dinosaurios para sus nietos. De la rockola al Myspace, del vinilo al mp3, de la radio Spika al Ipod, la difusión y los soportes de transmisión de música han variado drásticamente en la última década.

Los números hablan por sí solos. En lo que va de 2008 se llevan vendidos 12.692.633 discos, casi diez millones menos que en 1998; 90.000 son los reproductores de mp3 que se llevan vendidos a lo largo del año, sin contar los 5000 que se venden de manera ilegal y más de 115 millones son los usuarios activos registrados en Myspace alrededor de todo el mundo.

“Creo que Internet es un medio enorme para que la música se conozca y para mi es muy importante que mi música llegue, que no tenga fronteras”, comenta Florencia Ruiz, una referente de la escena under porteña. El sitio Myspace es uno de los principales precursores de una “música sin fronteras”, ofreciendo la posibilidad de mostrar sus canciones y promocionar sus obras de manera gratuita para todo el mundo. Pero no es sólo un reproductor de música virtual, también ofrece un mail propio para comunicarse entre usuarios, la posibilidad de crear un blog personal y espacio para subir videos y fotos.

“El Myspace favoreció a una mayor exposición y Youtube también. Hay un montón de gente que ahora puede difundir sus obras gratis por Internet. Creó una escena, virtual, pero una escena de la que todos pueden ser parte y eso es genial” opina Juana Chang, cantautora porteña. Andrés Centrone, baterista del grupo Boreales, disiente con Ruiz y Chang: “No creo que aumente la exposición, por ahí la facilita, pero al haber tanta demanda de bandas no se termina de escuchar de verdad una obra en su totalidad como en un disco. Se tiene todo para no tener nada”.

Hoy en día, Myspace pasó a ser vital en cuanto a la difusión de los artistas. Desde los que tocan en estadios a los que ensayan en el garage de su casa tienen uno. El fenómeno creció tanto que las principales compañías discográficas llegaron a distintos acuerdos con los dueños del sitio para crear páginas oficiales en Myspace del catálogo de cada disquera con una promoción y difusión mayor que la del resto.

Tampoco faltan los casos de artistas completamente desconocidos que llegaron a un contrato discográfico y, consecuentemente, a la fama de la noche a la mañana gracias a Myspace. Las últimas revelaciones del rock y el pop internacional, como Lily Allen o los Arctic Monkeys, son una muestra de ello.

¿MP3 es cultura?

El vertiginoso descenso de la venta de discos y el furor del download son dos sucesos que tocan al músico muy de cerca. Las multinacionales desesperan sin saber que hacer para frenar la descarga de canciones por Internet, pero ¿los artistas qué piensan al respecto? “Negarse a Internet es negarse a algo irremediable. Y más allá de ideologías o posturas, la red es una herramienta”, señala Martín Kraut, bajista de Carmensandiego. Fede Cabral, cantante de Sancamaleón, ve a esta movida como algo natural: “yo me bajo discos, la gente también lo hace”. Por otra parte, Florencia Ruiz asegura no haber caído bajo las fauces del gigante tecnológico. “Nunca bajé nada de Internet. Dos de mis discos se venden en la red y los demás los podes encontrar para descargarlos gratuitamente. Yo no los subí pero no puedo luchar contra eso.”

El 10 de octubre de 2007, el grupo inglés Radiohead marcó un antes y un después en la historia de la industria musical. La banda ofreció su disco “In Rainbows” para bajar desde su sitio oficial al precio que cada uno quisiera ponerle. “Estoy a favor de la distribución gratuita, no sé si pueden hacerla todos los artistas, pero es decisión de cada uno y me parece genial que se abra la cancha y artistas como Radiohead dejen que la gente decida el precio de su obra”, sostiene Srta. Carolina, cantautora porteña. También desde Inglaterra, Prince decidió lanzar su último disco gratis con la entrega dominical del diario “Mail on Sunday”; el grupo Nine Inch Nails lanzó un disco séxtuple instrumental por Internet y la lista sigue en aumento.

En Argentina, los artistas consagrados se ven más reacios ante estas nuevas tecnologías. “Comprar un disco no es burguesía, ¡es dignidad!”, dispara Andrés Calamaro en una entrevista para la revista Rolling Stone. Por otra parte, artistas como Luis Alberto Spinetta también se apegan al formato clásico aunque no le dan la espalda al nuevo fenómeno. “El mp3 es una rebaja en la calidad sonora y a la vez tiene la virtud de que cuenta con suficiente calidad para que escuches una gran cantidad de material instantáneamente. Tiene tantas virtudes que no sé qué contra se le puede encontrar”, opina el “Flaco”.

En este aspecto, la nota la dan los artistas emergentes, como el caso de la banda Hamacas al Río, que ofrece gratis su último EP “Un pequeño relato” a través de su sitio oficial, con la curiosa posibilidad de elegir entre cuatro opciones para la tapa del disco, entre ellas, una por el reconocido dibujante Liniers. Otra banda que se sumó a esta “nueva ola” es Panza, que también brinda su último EP “Pequeños Fracasos” del mismo modo.

Uno de los principales temas de debate acerca de la transferencia de música por Internet es si debiera tener un costo o ser gratuita. Andrés Centrone cuenta que personalmente prefiere el formato tradicional del disco antes que estas nuevas formas, de todas maneras, está de acuerdo con la distribución sin fines de lucro. “La idea de la música gratis me parece bien, los discos siguen estando caros.” Tajante y apocalíptico, Cabral remata: “Los discos no se venden más”.

Pero no todo el mundo esta de acuerdo con el concepto de “música gratis”, principalmente, las discográficas. La Asociación para la Protección de los Derechos Intelectuales sobre Fonogramas y Videogramas (APDIF) demandó a varios usuarios de programas p2p (softwares que permiten descargar archivos de otros usuarios y compartirlos entre ellos) como Kazaa, LimeWire o Emule. El daño estaría basado en el hecho de compartir los archivos con otros usuarios y así conformar una red interminable de transferencia de archivos ilegales. Ilegales por tener todos los derechos reservados y de este modo, prohibida su préstamo o cualquier otro uso no autorizado, siendo los artistas más bajados en su gran mayoría, los pertenecientes a las principales discográficas como Sony-BMG, Universal o EMI.

Como solución a estos problemas, Lawrence Lessig, profesor de derecho en la Universidad de Stanfordy especialista en ciberderecho, fundó la organización sin fines de lucro Creative Commons (CC). El objetivo de Creative Commons es dar la posibilidad de registrar distintos productos bajo “algunos derechos reservados” en vez del “todos los derechos reservados” que ofrece el copyright clásico. Algunas de las propiedades de la licenciatura CC son la citación de las fuentes de los contenidos obligatoriamente, la imposibilidad de recibir alguna bonificación económica para quien haga uso de contenidos bajo esta licencia, y la posibilidad de compartir y descargar archivos sin ningún problema legal. Trent Reznor, líder de Nine Inch Nails, fue uno de los primeros en licenciar su disco “Ghosts I-IV” bajo CC, y de este modo la ONG consiguió tener un renombre internacional. El proyecto se expandió mundialmente con la creación de Creative Commons International, en dónde se quiere traducir las licencias a distintos idiomas para así adaptarlas a cada país. En la actualidad cuenta con 48 países con las licencias traducidas (entre ellos Argentina) y con más de 70 países interesados en empezar dichos trámites.

Pero a pesar de estas innovaciones en lo que respecta a los tipos de licencia posibles, la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC) cobra distintos aranceles por el uso de música en Internet ya sea descargable o no. Sin ir más lejos, SADAIC le cobra a los propios artistas por usar música como ambientación de su propio sitio web con los siguientes aranceles: 3 pesos por un mes, 17 pesos por 6 meses y 31 pesos por año. En el caso de los artistas que pongan sus canciones para descargar deberán abonar un 10% más IVA del precio de venta del mp3. En otras palabras, los artistas que ofrecen gratis sus canciones desde su sitio web deben pagar por regalar su obra.

En Argentina, la venta de música en formato digital no logró instalarse en el mercado de la misma manera que en Estados Unidos u otros países de Europa. Según los últimos datos de la consultora de mercado NPD Group, la empresa Apple vendió a través de su programa Itunes más de cinco billones de canciones. Además de tener el record de ventas, contiene el catálogo de canciones más grande con más de ocho millones de temas. Un verdadero magnate virtual. En Norteamérica se logró introducir una cultura de consumo de música vía Internet legal, una veta que en el país todavía no fue explotada.

A escala nacional, la venta de música digital es ínfima en comparación con Itunes. Sitios como 10música.com ofrece la venta de mp3 pero no llegan ni a un mínimo por ciento de las ganancias que se logran en otros países.

A su vez, sitios como Taringa.net, en donde cada usuario comparte lo que quiere libremente y lo publica en la página disponible para descargar, crecen de manera exorbitante cada día. Tanto es así, que llevan más de un millón de usuarios registrados, sin tener en cuenta que las publicaciones en Taringa son accesibles para cualquier persona que navegue por la red, lo que lleva a una cantidad de usuarios imposible de contar.

Por otra parte, hay quienes buscan darle otra vuelta a la industria pero manteniendo el disco como soporte. Ese es el caso de Leo García, que decidió editar una serie de diez discos de seis canciones cada uno para regalar en cada lugar que se presente en vivo. Su objetivo es crear un box-set que reúna todos los discos para luego venderlo en las disquerías. Toda una revolución para el mercado nacional desde el ya mítico disco quíntuple de Andrés Calamaro, “El salmón”.

Otros que no se quedaron fuera de esta revolución tecnológica son los Babasónicos. Fieles a las vanguardias, el grupo innovó en la industria lanzando su último disco “Mucho” por celular. El álbum venía cargado en formato mp3 con la compra de los teléfonos de Motorola W5 y Z6 afiliados a la empresa Personal.

Tal vez por ahora, como sostiene Manza Esaín, productor mítico del under porteño y cantante y guitarrista de Valle de Muñecas, sólo “hay que aceptar” los recursos que brinda Internet. Al fin y al cabo “es el signo de los tiempos, y no se puede ir en su contra, sólo aprovechar los beneficios”.