domingo 5 de febrero de 2012

Cinco temas random para empezar la semana

Entrecanciones inaugura el 2012 con un top 5 totalmente aleatorio para encarar el lunes con sonidos nuevos. Lejos de Michel Teló y todo esa música que pasan en los paradores, te traemos canciones para actualizar tu mp3 y pelearle al calor. Porque el rock no se toma vacaciones.

Noel Gallagher's High Flying Birds - "Everybody's On The Run"
El flamante disco solista del ex Oasis arranca con está canción. Guitarras levemente distorsionadas, teclados que se llevan el protagonismo y un estribillo sin fin. Un tema que resume fielmente el estilo del álbum.



Pez - "Lo interesante es por afuera"
Lejos, el mejor disco de la banda de Ariel Minimal desde Los orfebres (2007) . Tal vez el disco más pesado de Pez, con la base sonora bien al frente y la voz en un segundo plano. "Lo interesante es por afuera" es un tema para sacudir la cabeza durante los tres minutos que dura de principio a fin.



Adele - "That's It, I Quit, I'm Moving On"
Esta vez el elegido no es ningún tema de su gran segundo disco, 21 ni de su álbum debut, 19. El elegido es el cover de Sam Cook que suele realizar en vivo durante las giras. La versión se puede encontrar en la edición deluxe de 19, junto a otras grabaciones en vivo de temas como "Chasing Pavementes" o "My Same".



Asaf Avidan and The Mojos - "Her Lies"
Una canción impresionante para una de las mejores voces de estos últimos años. Y no exagero si digo que es Robert Plant con un toque de Janis. Si no me creen, clickeen abajo y dejense llevar por el gran Asaf.



Fink - "Perfect Darkness"
Su último disco lleva el mismo nombre que está canción. Un tema ideal para días de lluvia. Guitarra española, loops rítimicos y la voz de Fink que por momentos cala los huesos.


jueves 22 de diciembre de 2011

Un remador del rock

A los 19 años vivió un éxito fugaz con su grupo Cosméticos en los 80. Actualmente, Julio Breshnev toca en Vetamadre hace más de quince años. Hace meses lograron su pico más alto abriendo para Aerosmith. Cómo mantenerse en el camino de la música a pesar de no vivir de eso.

La mayoría de las personas cuando se cruza a alguien por la calle lo saluda agitando la mano. Él no. Te ve de lejos y levanta la mano también, pero te hace cuernitos. Los cuernitos del rock. Esos que popularizó el gran Ronnie James Dio, gracias a que su abuela le enseño que de esa manera se alejaban las malas vibras. La mayoría de las personas también tienen entrevistas de trabajo. Él tiene zapadas en salas de ensayo en donde el CV se ve en carne propia.
Tampoco todo el mundo es un músico con más de veinticinco años de trayectoria, ni tiene una banda con seis discos editados. Tampoco todo el mundo lo conoce, porque su grupo lleva la etiqueta de banda de culto, esa que se usa para aquellas que son un secreto bien guardado a punto de explotar pero que nunca se sabe cuándo.
Él es Julio Breshnev. Edad: 46 años Profesión: cantante y guitarrista.
Junto a Coca Monte, Federico Colella y Martín Dejean hace más de quince años que comandan Vetamadre, una banda de rock alternativo que cuenta con cinco discos de estudios y uno en vivo, nominado como mejor producción del año para los premios Gardel 2008. En 2010 sacaron Otroviaje, un disco que marca una nueva etapa en el grupo con un sonido poderoso y melódico al mismo tiemp. A fines de 2011 se encargaron de telonear nada más y nada menos que a Aerosmith en el Estadio Único de la Plata.
Y ahí estaba Julio Breshnev. Parado en el medio del escenario con su Gibson SG colgando, moviendo sus brazos, girando sus ojos de lado a lado y clavándose en el público. Ahí estaba el cantando para casi 25000 personas teniendo en cuenta la hora que era, con su chiva kilométrica y su pelo por los hombros enmarañado moviéndose con el viento. Ahí estaba Vetamadre, tal vez, en uno de los puntos más altos de su carrera.

lunes 5 de diciembre de 2011

Catupecu Machu en el Luna Park: Reinventarse les sienta bien


En la historia de Catupecu Machu los cambios, tanto musicales como humanos, son una constante. Desde la salida de Abril Sosa, pasando por el accidente de Gabriel Ruíz Díaz al reciente éxodo de Javier Herrlein en batería y Fausto Lomba, manager histórico de Catupecu, la formación de la banda siempre fue mutando.
Pero como ellos suelen decir, todo queda entre amigos. Por eso hace unos años se sumó Sebastián Cáceres en bajo y guitarras y hace meses Agustín Rocino, ex bajista de Cuentos Borgeanos pero esta vez para ocupar su lugar detrás de los parches. Con esta nueva formación grabaron “El mezcal y la cobra” y ayer lo presentaron en vivo en el Luna Park.
Catupecu toca fuerte. Muy fuerte. Los temas de “El mezcal y la cobra” cobran una dimensión más rockera, suenan menos producidos. En especial la batería se escucha mucho más al frente que en el disco.
Sebastián Cáceres, con bajo en mano, corre por todo el escenario. Lejos de el músico tímido que parecía en los primeros shows con la banda, en la actualidad por momentos recuerda a la energía que ponía en vivo Gabriel Ruíz Díaz. Macabre por su parte, se mantuvo sólido durante todo el recital, destacándose en las segundas voces que le hacía a Fernando Ruíz Díaz.
Por otro lado, el foco estaba puesto sobre Agustín Rocino en su nuevo rol de baterista. Lejos de las sorpresas, cumplió con su deber sin sobresaltos. Eso sí, le imprimió un toque propio tocando con una batería muy particular con dos hi-hats y los platos a gran altura.
Pero el eje de toda la maquinaría Catupecu es el mayor de los Ruíz Díaz. Fernando en vivo explota. Es una subibaja de emociones. Por momentos grita y corre por todo el escenario. Por otros se emociona y se queda sin palabras. Sólo cierra los ojos y se deja llevar, ya sea por los gritos de ánimo para su hermano Gabriel (que estuvo presente en el Luna Park casi todo el recital) o en la energía que le brindaban coreando sus canciones.
Durante el recital no solo aprovecharon para tocar temas de su flamante disco, sino también para reflotar canciones que no sonaban hace mucho como la muy festejada “Gritarle al viento” y “Grandes esperanzas”, ambas pertenecientes a Cuadros dentro de cuadros. Al día de la fecha algo que a Catupecu Machu no le falta son éxitos. Tal es así que se dan el lujo de despacharse con “A veces vuelvo” en el principio del recital.
“Es gracioso lo que pasa con las canciones, uno nunca sabe que va a pasar. Como con este tema que lo escribí después de una resaca atómica y terminó siendo un hit”, cuenta en modo storyteller Fernando Ruíz Díaz antes de arrancar con "Magia veneno" y desatar el primer gran pogo de la noche.
Más tarde, en uno de los puntos más altos de la noche, la banda abandona a Ruíz Díaz quien se despacha a capella con una emotiva versión de “Hay casi un metro al agua” y de “Persiana americana” de Soda Stereo, dedicada a su hermano y a Gustavo Cerati. “En el verano del 94 íbamos con Fausto, nuestro anterior manager, en el auto por la costa y yo tenía una grabación en cassete de 'Hay casi un metro al agua' sin letra, solo cantada con esas onomatopeyas que usamos los músicos. Me acuerdo de decirle a Fausto, 'te imaginas que algún día la gente cante ésta canción'”, cuenta para deleite del público.
Terminado ese momento íntimo, vuelve la versión completa de Catupecu a escena con “Metrópolis nueva”, su último hit. Recuperan una joya como “Eso espero” de aquel disco bisagra que fue Cuentos decapitados y para la hora de tocar “Plan B: Anhelo de Satisfacción”, suben los ya habitués Walas y Tordo de Massacre a interpretar el tema de su autoría.
Continúan con la clásica explosión que genera “Dale!” con todo el Luna Park a 80 cm del piso y el tándem "Origen extremo"/ “Y lo que quiero...” con Zeta Bosio de invitado. “Musas” de su último disco fue la elegida para cerrar el recital con un clima introspectivo, contrario a como es costumbre.
Catupecu Machu mostró en el Luna Park que a pesar de los cambios la esencia es la misma y que reinventarse a ellos les sienta bien. Porque como dice el refrán, "lo que no te mata te fortalece".

martes 1 de noviembre de 2011

Charly García en el Gran Rex: Como ir a misa


El Charly García del sábado pasado en el Gran Rex está lejos de aquel Charly Say No More. Ese que era tan genial como impredecible y que coqueteaba de cerca con la muerte. Tampoco es el Charly García de aquel mítico recital subacuático en Vélez. Ese que estaba torpe y en mal estado, pero vivo.
Este es un Charly García en rehabilitación. Uno que vuelve a tocar el piano, uno que vuelve a cantar y uno que sabe exprimir al máximo su prolífera carrera.
La lista de temas del show pasó de una joya a otra. Dividido en tres bloques, Charly pasó por temas de toda su carrera. Empezó con Instituciones, esa canción mítica incluida en el tercer disco de Sui Generis. Siguió con éxitos como “Pasajera en trance”, “Rezo por vos” y “Yendo de la cama al living”.
García se movió por todo el escenario. Tenía un piano a la izquierda, un teclado al medio y un moog a la derecha. Cuando Charly se reposaba en el piano, el Negro García López se apoderaba del escenario. Si el hombre del bigote bicolor es el DT, el Negro es el capitán de “The Prostitution”, la banda que formó con Kiuge Hayashida en guitarra, Carlos González en bajo, Toño Silva en batería, Rosario Ortega en coros, el Zorrito Von Quintiero en teclados, Fernando Samalea en xilofón, bandoneón y unos maniquies que disparaban samples y un trío de cuerdas liderado por Alejandro Terán.
"Influencia" le dio fin a la primera parte. Durante el intervalo se pasaron imágenes de la película el Perro Andaluz mientras la voz de Graciela Borges resonaba por el teatro diciendo frases de canciones de García.
El segundo acto no fue apto para cardíacos. Desde Como conseguir chicas sonó esa gran canción que es Fantasy. Al toque siguió con “Alicia en el país” y la emoción se hizo presente en casi todos los espectadores. “No soy un extraño” se vio opacada por el volumen excesivo del loop que disparaba el Zorrito. Dedicó “Cuchillos” a Mercedes Sosa y arremetió con otro tema que lleva también su marca: “Inconsciente colectivo”. El combo “Promesas sobre el bidet” - “Perro andaluz” fue demasiado para los fanáticos que no podían creer lo que estaban viviendo.
“Gracias por venir y un aplauso para mi representante que se queda con toda la guita”, lanzó un ácido García antes de despacharse con “Rasguña las piedras” y que el Gran Rex se transformara en un inmenso fogón.
Si el bloque anterior tenía una gran carga emotiva, ni hablar entonces de la seguidilla “Desarma y sangra”, “Eiti Leda” y “Fanky”. Tal vez un perfecto resumen en tres canciones de toda la carrera de García.
El fin parecía llegar. Los créditos aparecieron en pantalla mientras sonaba la versión rockera que el músico hizo del Himno Nacional y porque el público "se portó bien" -García dixit-, volvió a escena para regalarnos una versión de “Piano Bar” y el segundo himno nacional: “Canción para mi muerte”.
Fue un recital en donde las canciones tomaron otra dimensión. Cada tema fue un ritual. Si para algunos Charly es Dios, lo que se vivió el sábado fue como ir a misa.

Lista de temas: Instituciones / Pasajera en trance / Rezo por vos / Yendo de la cama al living / Necesito tu amor / Hablando a tu corazón / Influencia / Fantasy / Canción de Alicia en el país / No soy un extraño / Estoy verde / No llores por mi Argentina / Cuchillos / Inconsciente colectivo / Promesas sobre el bidet / Perro andaluz / Rasguña las piedras / Desarma y sangra / Eiti leda / Funky/ Piano Bar / Canción para mi muerte

viernes 14 de octubre de 2011

El quinto Beatle

Los productores tienen un papel cada vez más fuerte en el sonido de una banda. A qué se dedican y cómo es el trabajo de las personas que dirigen la creación de un disco.

Puede sonar anticuado o hasta romántico. Pero agarren su disco preferido. Ábranlo. Saquen el librito y vayan a las últimas páginas. Es probable que una maraña de créditos y agradecimientos llenen las hojas. Busquen donde dice “Producido por”. Anoten ese nombre, porque tiene mucho que ver en el resultado final del álbum.
No por nada muchos reconocen como el quinto Beatle a George Martin, su mítico productor. Es que muy pocos lo deben notar pero el trabajo de estos hombres cumple un rol fundamental en el sonido de un disco. “Es como ser el capitán de un barco, sos el responsable de llevar adelante un proceso creativo. Para eso tenés que tener el respeto y la credibilidad de los músicos con los que trabajás”, explica Matías Méndez, más conocido como El Chávez, productor de Gustavo Cordera, Sancamaleón, Andando descalzo, entre otros. “Es un mix musical y psicológico”, añade el ex baterista de Árbol.
Aunque parezca raro, es vital que se mueva el diván al estudio de grabación. “Uno está a cargo de lo artístico y de lo emotivo también. Hay mucho afecto cruzado. Todos tienen su visión de la música y de su instrumento. Si bien en cada banda hay como un líder, hay que escuchar a todos. Una idea buena puede salir de cualquier integrante”, comenta Juanchi Baleirón, cantante y guitarrista de Los Pericos y productor de varios de los principales discos de los últimos años como “Sistema nervioso central” de Estelares o “El mamut” de Massacre. “La línea entre ser más productor que psicólogo es flexible y firme a la vez. Contenedora pero adaptable. Yo estudié psicología y tengo una visión empapada y conocimiento básico. Pero la experiencia pesa mucho en estos temas”, agrega Baleirón.
La relación entre productor y banda también puede ser conflictiva. Muchos egos juntos luchando por una creación personal, sumado a un tercero que entra, opina y dirige, parece ser la ecuación perfecta para un potencial caos. Pero esto es parte del juego. “Básicamente ese es mi rol , ser el 'de afuera', el que tiene una visión más objetiva de lo que está pasando. La banda que decide llamar a un productor está abriendo el juego a un actor externo , es el abc”, sostiene El Chávez.
Por el contrario, Manza Esaín, lider de Valle de Muñecas y productor fetiche del nuevo indie argentino (Les Mentettes, Coiffeur, entre otros) no adopta una posición distante. “En general, trato de opinar como si fuese un integrante más del grupo, no de imponerme ni de dejar todo en manos de la banda”.
El trabajo de producción de un disco implica una entrega total. Lejos de los horarios de oficina, dentro el estudio el tiempo es un concepto que no existe. “Yo no miro el reloj, es todo el día”, resume Baleirón. “El trabajo es con dedicación total. Por eso cuando me involucro lo hago con el corazón, porque me gusta y el poco tiempo que tengo lo quiero poder dedicar por completo”, explica. Al ser un trabajo tan arduo, la elección de la banda a producir no es casual. “Hacer un disco lleva mucho tiempo y muchísima energía, así que si no hay onda con la banda es una pesadilla. Por eso elijo bandas que, más allá de que suenen bien o mal, me parezca interesante lo que generan”, comenta El Chávez.
Cada productor tiene sus métodos para empujar al artista a dar lo mejor de sí y conseguir el mejor disco posible. Pero, ¿qué características no pueden faltarle a un productor? “Haber escuchado mucha musica y haberla analizado conciente o inconcientemente es primordial”, afirma Esaín. “Conocer los medios técnicos con los que se trabaja también. Saber escuchar, tener tacto para saber cuando hablar y cuando callar, y para darse cuenta si el artista ya dio todo lo que tenia para dar o si hay que empujarlo un poco más”, agrega el líder de Valle de Muñecas. Para Baleirón, el productor debe ser “completito”. Eso no implica que debe tener “un conocimiento enloquecido de música y de arreglos. Hay que saber tercerizar también, buscar un ingeniero de confianza en caso de no poder hacer uno mismo el trabajo. El productor tiene que tener la visión macro. Ingenieros hay muchos buenos, repertorios también. Vos tenés que poder sacar lo mejor de la banda”.
De eso se trata el labor de los productores. De potenciar a un grupo, de llevarlos hasta el límite. Para algunos no son más que ese nombre que aparece en las últimas hojas de los discos, para otros son grandes figuras a las que le rinden culto cada vez que apretan play.

viernes 30 de septiembre de 2011

Songs for an Imaginary Film, el nuevo disco de Les Mentettes

Ya lo cantaron Los Beatles hace más de treinta años, pero hasta el día de hoy sigue siendo una máxima universal. Son diez temas que hablan de (des)amor, de experiencias, de sensaciones, de pensamientos que todos alguna vez tuvimos. Ahí radica el fuerte de Songs for an Imaginary Film, el nuevo disco de Les Mentettes. En hacer canciones simples en las que la mayoría de las personas se puedan sentir identificadas, tal vez lo único que dificulta esto es el hecho de que estén cantadas en inglés. De todas formas, las melodías no tienen idioma.



lunes 19 de septiembre de 2011

Red Hot Chili Peppers: ¿la guitarra no se mancha?

Los Red Hot Chili Peppers se presentaron en River con Josh Klinghoffer como guitarrista y demostraron que lo que importa son las canciones.

Foto: www.rollingstone.com.ar

Dicen que toda crisis esconde una oportunidad. Así parecen tomarlo los Red Hot Chili Peppers, que tras la segunda partida de John Frusciante, reclutaron a Josh Klinghoffer como su nuevo guitarrista. Un nombre que puede sonar poco conocido pero con un CV envidiable, sino pedir referencias a Beck, PJ Harvey y al mismísimo Frusciante, tocó con el en casi todos sus discos solistas y hasta grabaron un EP a dúo.
Con esta formación y con disco nuevo a cuestas, los californianos se presentaron por quinta vez en el país en el estadio de River Plate.
En escena se notan los años que tienen en el rubro. Flea debe tener un master en rock de estadios a esta altura. Corre de acá para allá, salta descontroladamente y es dueño de un virtuosismo envidiable a la hora de tocar el bajo. Chad Smith es un baterista duro, de esos que toda banda de rock debería tener.
Anthony Kiedis no pasó desapercibido con sus ya clásicos bailes exóticos. Cantó bastante mejor que en anteriores oportunidades y a pesar de algunos pifies en las letras tuvo una buena actuación. El último integrante, donde todos los ojos se posaron expectantes, cumplió muy bien con su rol. Pero no el de reemplazar a Frusciante, sino el de ser Josh Klinghoffer.
Con él las guitarras no mandan. Pasan a ser un recurso más de la canción y no un protagonista excluyente. De hecho, a muchos de los solos les faltó fuerza y tal vez apretar más seguido el pedal de distorsión. Ganaron en prolijidad pero perdieron en potencia.
Abrieron con la nuevita “Monarchy of Roses” pegada a “Can't Stop” y desatando el primer gran pogo de la noche. La respuesta del público era notablemente menor para los temas nuevos en comparación con los clásicos, salvo excepeciones como en el corte de difusión “The Adventures of Raindance Maggie” o “Look Around”.
Promediando la mitad del show apareció lo mejor del repertorio. La inesperada “Blood Sugar Sex Magik” encantó a los más fanáticos, el cover que grabaron en Mother's Milk de “Higher Ground” de Stevie Wonder descontroló a todo el público y para cubrir la dosis necesaria de hits sonaron “Californication” y “By the Way”.
Para la hora de los bises, volvieron sin causar mucho revuelo con “Dance, Dance, Dance”, para después descargarse con “Parallel Universe” y despedirse con “Give It Away”, su primer gran éxito.
No hubo gritos desesperados pidiendo el regreso de Frusciante, solo comentarios por lo bajo sentenciando lo que ya todo sabemos, que con él era otra historia.

jueves 1 de septiembre de 2011

Florencia Ruíz: Música sin fronteras

Florencia Ruíz acaba de lanzar Luz de la noche. Fue editado en Japón, México, EEUU y Argentina al mismo tiempo. Cuenta con invitados como Hugo Fattoruso y Ariel Minimal.

“Me siento con la guitarra y busco la canción, la llamo. A veces viene y otras no”. En este caso fueron 14 las canciones que dieron el presente y terminaron en Luz de la noche, el nuevo disco de Florencia Ruíz. Un álbum que se aleja de los climas intimistas que ofrecen sus anteriores trabajos y se anima a un sonido más grandilocuente. “Luz de la noche tiene sus momentos de intimidad pero está concebido desde la apertura”, explica la cantautora. Este cambio lleva la marca registrada en la producción y los arreglos de Carlos Villavicencio. Un nombre que puede sonar desconocido para muchos pero que se repite en los créditos de varios discos fundamentales de rock nacional como son “El amor después del amor” y “Circo Beat” de Fito Páez, “La hija de la lágrima” de Charly García o en “Los ojos” de Luis Alberto Spinetta.
“Fue un sueño hecho realidad trabajar con Villavicencio, compartir tanto tiempo y observar sus modos de encarar los arreglos, la producción y la dirección. Fue un crecimiento a todo nivel. Alentándome siempre a componer, a estudiar y a buscar una nueva canción. Sin dudas trabajar con él cambió mi vida y mi música para siempre”, sentencia la cantante.
En una primera instancia, Ruíz había planeado un disco de unas doce canciones para grabar prácticamente en vivo. “La idea era un trabajo de guitarra y voz”, aclara. Al enseñarle las canciones a Villavicencio, de esas doce solo quedaron cuatro y el resto fueron compuestas durante el 2009 antes de entrar al estudio.
El otro gran aporte del disco viene de la mano de varios “músicos geniales”, como le gusta calificarlos. El uruguayo Hugo Fattoruso aporta su piano, Jaques Morenbaum su cello y Ariel Minimal, su coequiper en lo que fue esa aventura llamada Ese impulso superior, participó con su guitarra, entre otros artistas.
La suma de todos estos factores generó un álbum que atraviesa las fronteras tanto musicales como geográficas ya que este disco fue lanzado simultáneamente en Japón, Estados Unidos, México y Argentina.
Internet tiene mucho que ver en todo esto. Aunque ella considere que está siempre pasos atrás en materia tecnológica sostiene que las redes sociales son muy importantes para la difusión. “Me interesa la accesibilidad y me gusta el contacto que permiten. Por ahora no escucho música de otros en Internet ni me bajo discos pero se que están ahí, al alcance de la mano y eso me atrae”.
Precisamente, durante su segunda gira por Japón en mayo pasado abrió un blog (florenciaruizmusica.blogspot.com) a modo de diario online, en donde relataba sus distintas experiencias por tierras niponas.

- ¿Cómo es tocar para un público con una cultura tan diferente como la japonesa?
- Es un regalo de la vida, de la música. Una experiencia única. El público japonés es totalmente abierto y receptivo y se entrega a la experiencia musical.

- ¿Qué diferencias notás con el público argentino?
- No me gusta comparar y además creo que en este caso es imposible, hay una distancia muy grande entre oriente y occidente. La música une y construye lazos muy fuertes y es genial tener tantos queridos amigos allí y tanta gente esperando mi obra.

- ¿Qué expectativas tenés con este disco? ¿Dar un salto, ya sea en público, difusión, etc?
- Siempre se espera lo mejor y sería buenísimo que llegara a la mayor cantidad de gente porque creo que es un trabajo hermoso y accesible. Mi deseo primero fue dar un paso como música y compositora de canciones. Relacionarme con los músicos referentes para mí y aprender con ellos. Por ahora me ha generado muchas alegrías y creo que todavía se puede hacer un trabajo de promoción y difusión. Los discos cuentan con ese beneficio, tienen todo el tiempo a su favor y además este trabajo tiene cuatro ediciones.

- ¿Cómo tomás que temas como Todo dolor o Naves, del disco Mayor, podrían haber sido grandes hits radiales pero por la poca difusión terminan siendo pequeñas joyas del under?
- Nunca me propuse hacer un hit radial ni estar a la moda. Mi deseo es ser buena música y mantenerme buscando siempre. Por otro lado pienso que no se si podría ser un hit radial una canción llamada “Todo dolor” u otra llamada “Naves”. Al menos, no para los cánones de la radio. Ambas son hermosas canciones, muy queridas por mí y me han dado bellos momentos. En “Todo dolor” participan Hugo Fattoruso y Jaques Morelenbaum. Un lujo increíble, una confirmación de estar en el camino correcto.

- ¿Es posible la realización de otro disco del dúo Minimal-Ruiz?
- Siempre está abierta la posibilidad. Por ahora estamos abocados cada cual a lo suyo pero la amistad y las ganas de armar algo juntos siempre están latentes. Me encantaría hacer discos con varios músicos, es una instancia de crecimiento y de aprendizaje muy importante para todo músico. Un hombre solo no puede hacer nada.

Escuchá "El futuro, Flor" de Luz de la noche: